domingo, 16 de mayo de 2010

Imposibilidades



El País Cultural

Viernes 07.05.2010, Montevideo, Uruguay


Último libro de Michio Kaku

La física imposible


DANIEL VELOSO

EL JOVEN estudiante Michio Kaku quería ser como Albert Einstein y terminar la "Teoría del Todo" que el genio alemán había dejado inconclusa al morir. Pero antes -decidió- debía estudiar física teórica. Como parte de sus estudios construyó en el garaje de su madre, un colisionador de átomos con 200 kg de chatarra de un transformador que obtuvo de una fábrica. Con este aparato, que consumía seis kilovatios (toda la potencia eléctrica de su casa) pretendía generar un haz de rayos gamma para crear antimateria. Kaku no explica si el artefacto funcionó, pero al presentarlo en la Feria Nacional de Ciencias llamó la atención de la Universidad de Harvard, que le ofreció una beca de estudios. Su tenaz búsqueda de lo imposible había comenzado.
 




Michio Kaku nació en 1947 en Estados Unidos, en el seno de una familia de emigrantes japoneses. Luego de estudiar en Harvard pasó a la Universidad de California donde se doctoró en 1972 y actualmente es docente en la Universidad de Nueva York. Cofundador de la teoría de campos de cuerda, es uno de los físicos teóricos más respetados.
Kaku también desarrolla una intensa actividad como divulgador científico, tanto en prensa como en radio. Aparece muy a menudo como científico invitado, o conductor, en documentales como "El tiempo cósmico" o "La vida en 50 años". Varios de sus libros han sido traducidos al español: El universo de Einstein (2005), Hiperespacio (2007) y Universos paralelos (2008), entre otros. Su último libro se convirtió en un éxito de ventas en su país.
Michio Kaku divide en tres categorías las tecnologías que son vistas como imposibles. Las Imposibilidades de clase I, "son tecnologías que hoy son imposibles pero que no violan las leyes conocidas de la física". Opina que podrían ser factibles en este siglo o en el próximo. Incluyen el teletransporte, los motores de antimateria, los campos de fuerza y la invisibilidad.
Las Imposibilidades de clase II, son definidas como tecnologías "situadas en el límite de nuestra comprensión del mundo físico". Kaku dice que para que fueran posibles, la humanidad tendría que desarrollarse a lo largo de miles o incluso millones de años. En esta sección aparecen las máquinas del tiempo, el viaje por el hiperespacio y la construcción de agujeros de gusano.
Por último están las Imposibilidades de clase III, "tecnologías que violan las leyes de la física conocidas", que si fueran realizables, "representarían un cambio fundamental en nuestra comprensión de la física".





El plasma de la tv. Cuando se lee a Michio Kaku es inevitable la comparación con otro gran divulgador estadounidense, el longevo Martin Gardner, de 95 años. Ambos tienen la capacidad de escribir sobre ciencia y literatura, especialmente sobre Ciencia Ficción, con la misma pasión y claridad. Igual que otros divulgadores, como Carl Sagan e Isaac Asimov, apelaron a este género literario para situar en contexto a sus lectores. Kaku utiliza esta herramienta en forma continua, como cuando hace referencia a la serie de televisión "Viaje a las estrellas" (Star Trek), para hablar sobre los campos de fuerza. En ese programa, cada vez que la nave espacial Enterprise es atacada, alza sus escudos, una especie de "barrera delgada, invisible e impenetrable" que la protege de los disparos enemigos. Pero según el autor estas barreras protectoras propuestas por la ciencia ficción no son posibles con las actuales leyes de la física.

 



Entonces Kaku propone una salida: utilizar plasma para imitar algunas propiedades de un campo de fuerza. El plasma, de lo que están hechas las estrellas, "es el cuarto estado de la materia". Sólidos, líquidos y gases son los estados de la materia más comunes para el Hombre, pero la forma más abundante de materia en el universo es el plasma, un gas de átomos ionizados. Los átomos en un plasma "tienen sus electrones sueltos". De esta manera, como el plasma está cargado eléctricamente, puede manipularse mediante campos magnéticos y eléctricos, como en las pantallas de los televisores de plasma de uso doméstico.
Si se calienta un gas a alta temperatura, a 7.000º C, se crea un plasma, el cual puede ser moldeado con campos magnéticos y eléctricos para darle forma de lámina. Estas "ventanas de plasma", inventadas con fines industriales por el físico Ady Herschcovitch en 1995 en Estados Unidos, son útiles para separar un vacío del aire. Igual Michio Kaku duda de que estas ventanas de plasma soporten el disparo de un cañón; a menos, explica, que estén acompañadas de una batería de láseres y de una red de nanotubos.
Más futuro le ve a los campos de fuerza para lograr vehículos que leviten como los autos voladores del film El quinto elemento (1997). El autor imagina carreteras de cerámica sobre la que los vehículos flotarán sobre potentes campos magnéticos.





Un millón de años más. Hace apenas 100 mil años que el Homo sapiens comenzó la larga migración desde el sur de África que lo llevó a colonizar todos los continentes. Difícil imaginar entonces que la especie humana sobreviva un millón de años más, como para desarrollar las tecnologías que posibiliten, por ejemplo, viajar en el tiempo.
Nikolái Kardashov, astrofísico ruso nacido en 1932, pionero de la búsqueda de señales inteligentes de origen extraterrestre, diseñó una escala del desarrollo de las civilizaciones. Conocida como Escala de Kardashov, divide las civilizaciones en tres categorías, según la cantidad de energía que utilizan.

 



Kaku explica que una civilización Tipo I, es cientos de años más avanzada que la humana. Usan toda la energía de su planeta y controlan el clima, los terremotos y los volcanes.
Si no se autodestruye, esta civilización se expandirá "por un factor de diez mil millones para poder tener el poder de su estrella, de su sol", convirtiéndose en una civilización Tipo II. Gracias a que poseen el poder de la fusión termonuclear, el mismo que se da en el núcleo de las estrellas, pueden desplazarse de un lado al otro de la galaxia, usando agujeros de gusano e incluso pudiendo viajar en el tiempo. Luego de agotado el combustible de su estrella "se vuelven galácticos", pasando a ser de Tipo III. Una civilización así tiene acceso a enormes y vastas regiones de la galaxia.
El autor explica que si la civilización Tipo II es diez mil millones de veces más poderosa que la de Tipo I, la Tipo III es a su vez diez mil millones de veces más poderosa que la de Tipo II. Entonces Kaku se pregunta: "pero respecto a esta escala, ¿dónde estamos nosotros?". La respuesta: "nosotros somos tipo cero".

 

 
En una entrevista realizada en 2008 por la publicación digital SF Signal, Michio Kaku explicó que "una civilización Tipo III podría ser irreconocible desde nuestro punto de vista. Imagínese caminar por una carretera y encontrarse con un hormiguero. ¿Te agachas y le dices a las hormigas: les traigo tecnología nuclear, enséñenme a su líder?". Agrega que la distancia entre las hormigas y la Humanidad es muy pequeña comparada con la distancia entre civilizaciones Tipo 0 y Tipo III.
Una civilización así podría tener algo tan contrario a las leyes físicas como son las máquinas de movimiento perpetuo y atributos dignos de los dioses griegos como la precognición.
En la tradición de su admirado Carl Sagan, Michio Kaku ofrece en su libro, didáctico y disfrutable, más que especulaciones y referencias a sus novelas favoritas de ciencia ficción. Está repleto de explicaciones auxiliares como, por ejemplo, qué son las partículas subatómicas o las fuerzas nucleares, lo cual confirma a este libro como una buena obra de divulgación científica.

FÍSICA DE LO IMPOSIBLE, de Michio Kaku. Debate, Barcelona, 2009. Distribuye Random House Mondadori. 383 págs.


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