viernes, 27 de agosto de 2010

Nuevos planetas. Una galaxia llena de ellos.



Otra del 2007. La base de la nota es una entrevista que le hice al astrónomo uruguayo Julio Ángel Fernández.
Qué bueno es que las cifras de planetas extrasolares que aparecen en el artículo no sean ya correctas y que todos los meses nos encontremos con noticias en los portales de Internet, de que han encontrado un nuevo sistema solar con varios exoplanetas.

Igual agregué una oración con los datos actualizados, aunque estos cambian de semana a semana.
Gracias por leer.








El País Cultural



Viernes 03.08.2007
Montevideo, Uruguay







La vida en otros mundos


Planetas extrasolares





DANIEL VELOSO


EN LOS ÚLTIMOS veinte años, el público mundial se ha acostumbrado a los nuevos descubrimientos que se han hecho en el espacio, respondiendo casi con indiferencia. Ya nada parece sorprenderle. Desde hace más de dos años, dos pequeños robots móviles están explorando la superficie de Marte. Como contraste, en 1976 las sondas Viking sólo pudieron fotografiar a su alrededor el paisaje marciano. El astrónomo y divulgador Carl Sagan, fallecido en 1996, escribió cuánto deseó que aquellas naves pudieran levantarse y dar unos pasos para ver qué había más allá del horizonte. Ese horizonte, ese límite a la visión y al conocimiento, perturba al ser humano de tal forma, que lo impulsa a llegar hasta él, sólo para encontrar que hay otro más adelante.








Galileo Galilei, en 1610, cuando apuntó su primitivo telescopio hacia Júpiter, encontró cuatro lunas que lo orbitaban. Los cielos, perfectos e inmutables, obra de un creador infalible, tenían cuatro cuerpos nuevos. Desde entonces la lista no ha hecho más que aumentar. A simple vista los astrónomos antiguos y medievales, podían estudiar cinco planetas tan sólo. Gracias al uso del telescopio fueron descubiertos Urano en 1781 y Neptuno en 1846. Pero incluso los grandes telescopios encontraron su horizonte. Pasaron los años hasta que en 1930, un joven astrónomo, Clyde Tombaugh, fotografió el que hasta agosto de 2006 fue el último planeta del sistema solar, Plutón, ahora considerado "planeta enano". Fue como si descubiertas todas las islas del mar conocido, los cartógrafos, ávidos de más, se hubieran topado con un límite. Ese límite era el océano que hay entre el Sol y las estrellas.






TIERRAS A LA VISTA. Como los exploradores y geógrafos del Renacimiento, los astrónomos del Siglo XX adivinaban la posibilidad de nuevos mundos del otro lado del mar. Pero por más que aquellos intentaran otear desde una montaña, las otras tierras no eran visibles. Para los astrónomos actuales es más sencillo. Por las enormes distancias que separan la Tierra de otras estrellas el viaje es imposible, por ahora. Pero la luz de las estrellas viaja en el vacío y puede ser vista. No así la de sus posibles compañeros. El brillo estelar es tan intenso que oculta la luz que reflejan los planetas. Este obstáculo fue sorteado en 1995, cuando dos equipos, uno suizo y otro estadounidense lograron detectar planetas en órbita alrededor de estrellas vecinas. Estos descubrimientos contestaban la pregunta de si la formación del sistema solar era o no un caso típico en la galaxia. Si la formación de planetas era algo corriente, también lo sería el surgimiento de la vida en otros mundos, y de vida inteligente además. Desde 1995 hasta la fecha se han descubierto 204 planetas extrasolares o exoplanetas, agrupados en 174 nuevos sistemas solares. En la mayoría se ha descubierto sólo un planeta, pero 21 tienen al menos dos.

Actualización: "Hasta agosto de 2010 se han descubierto 413 sistemas planetarios que contienen un total de 490 cuerpos planetarios". Fuente Wikipedia.







LOS NUEVOS MUNDOS. Tomás Moro, escritor del Siglo XVI, imaginó su isla fantástica, Utopía, utilizando los primeros informes que llegaban de América. Los escritores de ciencia ficción durante años hicieron lo propio. A medida que llegaban nuevos datos, sus escenarios cambiaban. Isaac Asimov situaba a sus personajes en un Venus acuático, hasta que se descubrió por medio del radar que era un verdadero horno con casi 500 ºC en su superficie. El astrónomo uruguayo Julio Fernández, de la Facultad de Ciencias, es más cauto. Los datos actuales aún son escasos para esbozar estos nuevos mundos. Como todavía no se ha podido fotografiar a ninguno de ellos, los métodos empleados para su detección son indirectos. Con el método astrométrico se mide la posición de una estrella y la variación que ocasiona el planeta. "Lo que hace el planeta es perturbar la estrella. Por la perturbación gravitatoria, la estrella tiene una oscilación a medida que el planeta gira alrededor. La gravedad la va haciendo oscilar en torno del centro de gravedad común del sistema. Una posibilidad sería tratar de medir exactamente la posición de la estrella y medir la oscilación", explica Julio Fernández.






Este método aún no ha dado resultados confiables, porque los desplazamientos son minúsculos y muy difíciles de medir. En cambio el método más efectivo ha sido el espectrométrico. La luz visible se puede descomponer cuando se la hace pasar por un prisma, obteniéndose los colores que la componen. Si se hace pasar un rayo de luz a través de un gas, este absorberá parte de la luz, apareciendo líneas negras en el espectro. De esta forma se averiguó la composición de la atmósfera del sol y de otras estrellas. También utilizando este método se puede saber si la estrella estudiada se acerca o se aleja de la Tierra. "Si la estrella se acerca, las líneas espectrales se corren hacia el violeta y si se aleja, las líneas se corren hacia el rojo", explica Fernández. Este efecto es conocido como Efecto Doppler. "Si tiene un planeta, la estrella va a tener esa oscilación, de alejarse y acercarse. Se mide el corrimiento de las líneas espectrales en su corrimiento para el rojo o para el violeta. De esas oscilaciones se puede averiguar el tamaño y la masa de ese planeta", apunta el astrónomo. Pero si el planeta es pequeño como la Tierra, las oscilaciones serán imperceptibles. A pesar de estas limitaciones técnicas, en abril de este año fue detectado un planeta de radio similar a la Tierra y de cinco veces su masa. Orbita la estrella enana roja Gliese 581 de la constelación de Libra, cada 13 días.








GIGANTES HINCHADOS. Las noticias del Nuevo Mundo estaban llenas de descripciones fantásticas de su fauna y de sus habitantes. Los bestiarios se poblaron de dragones y otros animales exóticos. Hombres sin cabeza, con el rostro en el abdomen eran quizás interpretaciones erróneas de descripciones hechas por los exploradores. Los nuevos mundos también trajeron sorpresas. Algunos planetas hallados tienen la singularidad de, además de ser muy masivos, estar demasiado cerca de sus soles. Uno de ellos, de la constelación del Pegaso, se encuentra más cerca que Mercurio del Sol, dando una vuelta en tres días y medio. Su atmósfera debe estar muy dilatada por el terrible calor que recibe. "No se esperaba que hubiera planetas gigantes cerca de las estrellas", comenta Fernández.





 Esto hizo repensar las viejas teorías sobre la formación de los sistemas solares. Ahora se habla de planetas gigantes gaseosos que migran desde las órbitas exteriores hacia las interiores. Incluso se especula que los planetas gigantes pueden ser expulsados de un sistema solar por sus compañeros. Se cree que Neptuno se está alejando del Sol, siendo un ejemplo de este fenómeno, en el que habría que imaginar peligrosos planetas errantes por la galaxia. Actualmente se ha puesto en duda si el sistema del Sol no será una configuración atípica en la Vía Láctea. Fernández opina que a pesar de que no se han encontrado sistemas similares al del Sol, "todavía no sabemos si el nuestro es raro o estamos descubriendo los raros. Es lo que se llama sesgos observacionales. Nosotros tendemos a descubrir aquellas cosas que son más favorables a nuestros instrumentos. No lo que abunda más en el Universo".






OTEAR DESDE LEJOS. Los astrónomos que buscan planetas extrasolares se encuentran en un punto de su investigación similar al de sus colegas del siglo XIX. Estos no tenían casi detalles de los planetas que observaban con sus telescopios. Hoy día los astrónomos exploran los planetas extrasolares aún desde más lejos. "Así es la ciencia. Se hacen descubrimientos que al tiempo quedan obsoletos", defiende Julio Fernández. "Pronto llegan nuevos descubrimientos que van a dejar a los anteriores, o bien refutados porque la interpretación había sido errónea, o como conocimiento incorporado. Por supuesto que muchas interpretaciones sobre estos planetas pueden no ser correctas, pero así es la Ciencia", explica. Ese estado fronterizo en que se va descubriendo nueva información, es lo que mueve y lleva a los astrónomos a insistir. En los próximos años, telescopios en órbita intentarán tomar las primeras fotografías de estos planetas, por lo menos de los gigantes gaseosos. Descubrir mundos como la Tierra seguirá siendo la meta principal de este viaje de exploración, que permita responder la pregunta de si hay vida al otro lado del océano interestelar.




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