miércoles, 19 de noviembre de 2014

Encuentran el puerto de Gaboto en el río San Salvador







Publicado en El País Cultural (versión digital), el viernes 15 de agosto de 2014.

Con el arqueólogo López Mazz

 

El mapa del pasado




 Daniel Veloso


UNA TARDE de otoño me acerqué hasta la casa del arqueólogo José López Mazz para entrevistarlo por el descubrimiento a orillas del río San Salvador, departamento de Soriano, de un asentamiento español del siglo XVI, que posiblemente sea de la expedición de Sebastián Gaboto. Al doblar la esquina lo vi a “Pepino”, como se le conoce, recibiendo a su hijo de regreso de la escuela. Saludó sonriente y me invitó a pasar a su casa, vieja reliquia del barrio Pocitos del novecientos, con enredaderas, ventanales con marcos de hierro y vidrios de colores.





López Mazz estaba de buen humor. Intuí que se debía a que se le hiciera una entrevista sobre el hallazgo en el río San Salvador y no de arqueología forense, tema para el que es convocado regularmente por los medios de comunicación. Durante muchos años coordinó un equipo de arqueólogos del Departamento de Arqueología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UdelaR) que realizó excavaciones en busca de restos de los detenidos desaparecidos durante la dictadura militar.



 Vista aérea del yacimiento a orillas del río San Salvador.



DESDE LAS OSCURAS AGUAS. La historia de la conquista europea del Río de la Plata, de la cual queda mucho por conocer, comenzó a revelar otra de sus páginas en enero de 2011, cuando dos buzos deportivos hallaron fragmentos de cerámica colonial española en el fondo del río San Salvador, departamento de Soriano, no lejos de la desembocadura con el río Uruguay. Los restos se encontraban entre una formación de piedras que resultaron ser parte del lastre de un navío.





Los buzos informaron a la Intendencia de Soriano y esta a su vez se contactó con la Comisión Nacional de Patrimonio, quien envió un grupo de arqueólogos liderado por López Mazz a inspeccionar el área. Luego de comprobarse el rico potencial del yacimiento, se dispuso que se realizaran prospecciones de arqueología subacuática y terrestre, las que suministraron evidencias de que en esa zona podrían encontrarse tanto los restos del asentamiento español de la expedición de Sebastián Gaboto de 1527 llamado "Puerto de las naos de San Salvador", como del que fundara unos años después el adelantado Ortiz de Zárate, en 1574, conocido como ciudad Zaratina.
 





En febrero de 2014 se realizó una nueva campaña subacuática, con las dificultades que presenta el río San Salvador: “son aguas totalmente oscuras y hay que bajar siete u ocho metros”. Como los investigadores no encontraron restos de madera del navío, sólo las piedras de lastre, López Mazz piensa que esto se debe a que “cuando los marineros ponían los barcos de costado para calafatearlos el lastre se caía”. A su vez los arqueólogos también hallaron “herramientas de calafateo y una sondaleza, que consiste en una plomada que pendía de una cuerda, con la que medían la profundidad”. Además descubrieron un tipo de loza decorada con reflejos metálicos conocida como mayólica y fragmentos de “contenedores grandes muy parecidos a las ánforas romanas”.






Muchos se preguntan si el lugar en donde se encontraron los restos estuvo ocupado antes de la llegada de los europeos por poblaciones indígenas. “Por su situación geográfica ese enclave, desde el que se domina la entrada a los dos ríos más importantes de la región, ya era importante para los indígenas, mucho antes de la llegada de la expedición de Gaboto”, responde López Mazz.
 




 Asa de una vasija, prueba de intercambio cultural entre los indígenas y los europeos.

 

Opina que es probable que Gaboto haya encontrado un asentamiento indígena ya instalado en el lugar “porque tiene a favor que está en una elevación y está muy bien ubicado en la red fluvial. Está a dos kilómetros del río Uruguay, cerca de del río Negro y del Río de la Plata. Además, casi enfrente de la desembocadura del San Salvador con el Río Uruguay está el delta del Paraná, por donde después subirían buscando el oro y la plata”. Opina que “se ve que Gaboto vio ese lugar importante y lo tomó. No creo que fuera a vivir al lado de los indios”, dice irónico.
Agrega que “la ocupación del lugar siempre fue intensa”, lo que hace pensar “que en ese lugar los indígenas se reunían para intercambiar productos y de ahí la gran cantidad de cerámica hallada”. Señala que “en el nivel estratigráfico que corresponde a la llegada de los europeos encontramos cerámica de muchos tipos (chaná y guaraní), que muestra la diversidad étnica que había en el lugar”.





Mapa donde se indica la ubicación de la localidad argentina de Puerto Gaboto, en un afluente del río Paraná, al norte de la ciudad de Rosario. Allí Gaboto emplazó el fuerte Sancti Spiritu.


 

DESENREDANDO LA MADEJA. ¿Se podrá distinguir el emplazamiento de Gaboto del de Ortiz de Zárate? López Mazz entiende que será difícil “porque son sólo cuarenta y cinco años entre un emplazamiento y otro. En 1529 se va Gaboto del puerto de San Salvador y en 1574 llega Zárate. Es una gran discusión. Como arqueólogos sabemos que estamos ante materiales del siglo XVI, pero ¿de quién es el asentamiento? ¿Es de Gaboto o de Zárate?”.





 Yacimiento de Sancti Spiritu.


El investigador cuenta que en realidad Gaboto no funda una población, sino que deja sus barcos en un meandro del río; por eso el lugar se llama "Puerto de las naos de San Salvador”. En mayo de 1527 Gaboto remonta el río Paraná dejando las naves Trinidad y Santa María custodiadas por unos treinta españoles junto a un grupo de guaraníes. Río arriba, al norte de la actual ciudad de Rosario, Argentina, funda el fuerte de Sancti Spiritu. “Paradójicamente estos dos lugares, el Puerto de las naos y Sancti Spiritu, fueron buscados por los historiadores por cuatrocientos años. Ya en 1801 los españoles los quisieron encontrar, porque eran emblemáticos como símbolo de la conquista del Río de la Plata”, asegura. ¿Por qué fueron tan difíciles de hallar? "Fueron ocupaciones muy efímeras y por eso se las traga la tierra”. Sin embargo “en 2010 los argentinos encuentran Sancti Spiritu, y en 2011 nosotros encontramos este sito”.
 




 Objetos encontrados en Sancti Spiritu, como cuentas de vidrio y dados, para intercambiar con los indígenas.



En noviembre de 2013 los arqueólogos uruguayos invitaron a los colegas argentinos que excavan Sancti Spiritu para que vieran el sitio arqueológico y el material encontrado. La visita fue importante porque los arqueólogos argentinos ya conocían el material encontrado en la excavación de la primera fundación de Santa Fe, de 1573, o sea "de la época de Ortiz de Zárate”. Si la cerámica encontrada en el yacimiento de San Salvador hubiera sido similar a la de Santa Fe, eso probaría de que en ese lugar estuvo la ciudad Zaratina fundada por Ortiz de Zárate. Pero en cambio, al comparar el material los argentinos “nos dijeron que la cerámica de San Salvador es parecida a la de Sancti Spiritu". Gracias a ello es que se ha podido identificar el sitio como “más atribuible a Sebastián Gaboto” que a la expedición de Ortiz de Zárate. “Creo que Zárate, que traía colonos para fundar una ciudad, buscaba el mismo lugar donde había estado Gaboto”. Por eso piensa que los dos sitios están superpuestos. “No sabemos, ya que no lo dicen los documentos, en qué consistía el asentamiento de Gaboto”. 



Campaña de excavación de 2012 en San Salvador.



Explica que el área del sitio arqueológico es muy extensa y que hasta el momento se han excavado cien metros cuadrados. “Recién empezamos, por eso no sabemos si tiene una estructura de poblado o si sólo eran cuatro cabañas rodeadas de una empalizada. Esperamos más que sea esto último, o una trinchera que les permitía una defensa y no más que eso”, dice tajante. Igualmente ya se han encontrando “pisos como de cabaña, donde la tierra está negra y compactada”. También han hallado las marcas donde clavaron postes, donde “se ven unas manchas negras de sedimento mucho más compactado, que eran los agujeros de postes que marcan donde estaban las estructuras”. Piensa que el descubrimiento conjunto de ambos sitios es una oportunidad “para recuperar la historia regional. Es una lección interesante, una historia que une a la región más que separarla".




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